Armar tu banco de leche sin volverte loca
Cuánto necesitás realmente y en qué momento empezar.

El error más común es empezar demasiado pronto y guardar demasiado. Terminás con un congelador lleno de leche que se vence y con la sensación de que nunca es suficiente.
La cuenta real es más simple de lo que parece: necesitás cubrir el primer día de trabajo, no el primer mes.
La cuenta que sí sirve
Rotá siempre: lo primero que entra es lo primero que sale. Fecha y cantidad escritas en cada bolsa, sin excepción.
Lo que nadie te dice
Tu producción se ajusta a la demanda, así que extraer en el trabajo no es solo para tener leche: es lo que mantiene la producción. Si dejás de extraer durante ocho horas todos los días, en dos semanas la producción baja.


